La línea genealógica directa de la tribu de Yehudá que conecta el período de la travesía del desierto y la entrada a la Tierra Prometida hasta el nacimiento de David Hamelej se compone de personajes con historias extraordinarias de fe, providencia y rectitud. Esta es la historia de esta cadena de transmisión:
1. Najshón ben Aminadab (El Nasí del Desierto)
Najshón fue el príncipe y líder (nasí) indiscutible de la tribu de Yehudá durante la travesía de Israel por el desierto, siendo contemporáneo de Moshé y de Yehoshúa. Su familia gozaba de una posición de gran honor espiritual y cercanía con el sacerdocio, pues su hermana Elisheva estaba casada con el Sumo Sacerdote Aharón. Como líder de la vanguardia de Yehudá, Najshón guio a su tribu bajo la guía divina en las marchas del desierto. Su legado de fe continuó a través de su hijo Salmá (también conocido como Salmón).
2. Salmá / Salmón (La Generación de la Entrada)
Hijo de Najshón, Salmá representó la transición de la generación que deambuló por el desierto hacia aquella que cruzó el Yardén y se asentó en la Tierra Prometida bajo el liderazgo de Yehoshúa. Aunque los textos registran pocos detalles biográficos individuales sobre él, se le recuerda fielmente por ser el padre de Booz, asegurando la continuidad de la dinastía familiar en Beit Léjem.
3. Booz / Boaz (El Redentor de Beit Léjem)
Booz vivió en Beit Léjem de Yehudá en la época de los Jueces (Shoftim). Era un terrateniente muy próspero, influyente, sabio y profundamente temeroso de Hashém. Su encuentro con Rut, la piadosa viuda moabita que había regresado con su suegra Naomí, es una de las crónicas más hermosas de la providencia divina:
- Al ver la dedicación y lealtad de Rut hacia su suegra, Booz la acogió con generosidad en sus campos de cebada y trigo, ordenando a sus hombres que la protegieran de cualquier daño o humillación.
- Guiada por Naomí, Rut se presentó de noche en la era de trillar de Booz y se acostó a sus pies, solicitándole que extendiera su manto sobre ella por ser su pariente redentor (goel).
- Booz, queriendo obrar con absoluta rectitud legal, acudió a la puerta de la ciudad a la mañana siguiente para confrontar a un pariente aún más cercano. Al rehusar este último la redención de las tierras para no perjudicar su propia heredad, Booz adquirió formalmente las tierras del difunto Elimelej y tomó a Rut por esposa para levantar el nombre del difunto en su heredad. De esta unión, por bendición de Hashém, nació Obed.
4. Obed / Oved (La Restauración de la Alegría)
Al nacer Obed, las mujeres de Beit Léjem se regocijaron y bendijeron a Hashém al ver el consuelo de Naomí, declarando que este niño sería un restaurador de vida y el sustento de su vejez, pues nació de Rut, la nuera que la amaba y que le era de más valor que siete hijos. Naomí adoptó con amor al niño, colocándolo en su regazo y convirtiéndose en su nodriza. Con el tiempo, Obed fue el padre de Yishay.
5. Yishay / Yishai (El Anciano Venerable)
Yishay vivió en Beit Léjem y fue un hombre muy respetado y de avanzada edad durante el reinado de Shaúl. Tuvo varios hijos (siete varones se detallan en Crónicas: Eliab, Abinadab, Shimea, Nethanel, Raddai, Ozem, y el menor, David). Cuando el rey Shaúl era afligido por un espíritu malo y buscaba un arpista talentoso para calmarse, sus sirvientes le recomendaron a un joven y valiente hijo de Yishay. Yishay envió a su hijo menor ante el monarca cargado de presentes de pan, vino y un cabrito. Más tarde, durante la campaña militar contra los filisteos, Yishay envió a David desde los pastos de Beit Léjem para llevar grano tostado y panes a sus tres hermanos mayores que servían en el ejército, con el fin de velar por su bienestar.
6. David Hamelej (El Pastor Elegido por Hashém)
David, el menor de los hijos de Yishay, comenzó pastoreando los rebaños de ovejas de su padre en los campos de Beit Léjem. Allí, en la humildad de los pastizales, fue elegido por Hashém para apacentar a Su pueblo.
Mató a Goliat.
Shmuel el profeta lo ungió solemnemente como rey de Israel. A través de esta línea familiar íntegra de Beit Léjem, Hashém cumplió Su promesa, estableciendo un pacto eterno y un trono real que perdura para siempre.
Compiló el libro de Tehilim, escribiendo muchos de sus salmos.
Info resumida de Las puertas de la Gratitud, cap. 2:
Hashem lo eligió para que de él venga el Mesías debido a que él agradecia y alababa a Hashem, dedicando mucho tiempo a la oración más que cualquier otro Tzadik.
En sus Tehilim en el 117 por ejemplo, invita a todo el mundo a alabar a Hashem, tambien en el 67.
Y acaso el dedicarse tanto tiempo a la plegaria habrá descuidado su tiempo de estudio? No.El Talmud atetigua que todas sus deciciones halajicas fueron aceptadas, y que aprendió más Torá en una noche que lo que un estudiante veterano puede aprender en 100 años.El Midrash cuenta que el ángel de la muerte cuando debió ir por su vida, no podía quitarle la vida porque estudiaba torá con mucho ahínco sin dejar tiempo para que la muerte pueda tocarlo.
A pesar de todo eso, no fue elegido para que de su descendencia venga el Mesias por su estudio, si no por su alabanza a Dios.En la época del Rey Jizquiahu todo el pueblo de Israel sabía más torá que en cualquier otra época, pero, a pesar que el Rey Jizquiahu pudo haber sido el Mesias, no llegó a serlo por no cantarle alabanzas a Hashem luego de salvarlos de Sanjerib.
Aprendía Torá extracorporalmente, en una noche lo que 70 años de estudio de un erudito. En su año 70 de vida, la muerte buscó su vida y lo llevó.