Yehoshúa bin Nun (también conocido como Yehoshúa ben Nun) fue una de las figuras más trascendentales en la historia de Israel, sucediendo a Moshé y liderando al pueblo en la conquista de la Tierra Prometida. Su vida, fidelidad y hazañas militares se detallan extensamente en los textos de la Torá y de los Profetas (Neviim).
I. Juventud y Servicio junto a Moisés (En la Torá)
- Originalmente llamado Hoshéa, fue el propio Moisés quien cambió su nombre a Yehoshúa. Desde su juventud, Yehoshúa sirvió estrechamente como asistente personal o ministro de Moisés. Se le describe como un joven que "no se apartaba de en medio de la Tienda" de Reunión (el Mishkán).
- Celo por su maestro: Cuando los hombres Eldad y Medad se quedaron en el campamento profetizando bajo la influencia del espíritu, Yehoshúa, preocupado por proteger la autoridad de su líder, exclamó: "¡Señor mío Moisés, prohíbelos!", ante lo cual Moisés le respondió con humildad, deseando que todo el pueblo de Dios fuera profeta.
- Durante el liderazgo de Moshé, Yehoshúa desempeñó roles cruciales:
- Victoria sobre Amalec: En Refidim, Moshé le encomendó elegir hombres para combatir a Amalec. Yehoshúa lideró al ejército en el campo de batalla y debilitó a Amalec y a su pueblo a filo de espada, mientras Moshé sostenía las manos en alto con la vara de Elokim.
- Acompañante en el Sinaí: Acompañó a Moshé cuando este ascendió al monte de Elokim para recibir las Tablas de la Ley.
- Fidelidad como Espía: Fue enviado junto con Calev ben Yefuné y otros líderes a reconocer la tierra de Canaán. Ante el informe desalentador del resto de los espías que hizo desmayar el corazón del pueblo, Yehoshúa y Calev mantuvieron su confianza en Hashém, rasgaron sus vestidos y exhortaron al pueblo a no rebelarse. Debido a su fe, Hashém decretó que ellos dos serían los únicos de su generación adulta que sobrevivirían para entrar en la Tierra Prometida.
- Investidura y Sucesión: Al acercarse el final de la vida de Moisés, Dios le ordenó tomar a Yehoshúa, describiéndolo como un "varón en el cual hay espíritu", para consagrarlo ante toda la congregación. Moisés le impuso las manos delante de Eleazar el sacerdote para transferirle parte de su autoridad y asegurar la obediencia del pueblo. Eleazar consultaría las decisiones de Yehoshúa mediante el juicio del Urim delante de Dios. Dios y Moisés le ordenaron repetidamente: "Esfuérzate y sé valiente" (חֲזַק וֶאֱמָץ). Tras la muerte de Moisés, Yehoshúa quedó lleno de "espíritu de sabiduría" debido a la imposición de manos de su mentor, e Israel comenzó a obedecerle.
II. Conquistas y Liderazgo Militar (En los Neviim)
1. Cruce del Yardén y Preparativos
- Envío de espías: Antes de avanzar, Yehoshúa envía en secreto a dos espías a explorar Yerijó, quienes son protegidos en casa de la hospedera Rajab. Los espías regresan con un informe favorable, asegurando que Dios ha entregado la tierra en sus manos porque el temor ha derretido los corazones de sus habitantes.
- Milagro del río Jordán: Yehoshúa lidera el cruce del río Jordán. Dios le asegura que ese día comenzaría a engrandecerlo ante todo Israel. Las aguas del río (que estaba desbordado por la época de la cosecha) se detienen y se acumulan en un montón muy lejos, en la ciudad de Adam (junto a Saretán), en el momento en que los sacerdotes que portaban el Arca del Pacto pisan el agua. El pueblo cruza en seco frente a Jericó.
- Piedras memoriales: Por mandato de Dios, Yehoshúa ordena a doce hombres (uno por cada tribu) tomar doce piedras del lecho del Jordán para levantar un monumento en Gilgal. Asimismo, el propio Yehoshúa coloca doce piedras en medio del río, en el lugar donde se pararon los sacerdotes.
- Circuncisión y el Capitán del Señor: En Gilgal, Yehoshúa circuncida a todos los varones nacidos en el desierto que no habían sido circuncidados en el camino. Poco después, cerca de Jericó, Yehoshúa tiene un encuentro místico: ve a un hombre con una espada desenvainada. Al preguntarle si era aliado o adversario, el personaje responde: "No; mas como Príncipe del ejército de Adnai he venido ahora". Yehoshúa cae sobre su rostro, se postra y el Príncipe le ordena quitarse el calzado porque el lugar que pisa es santo.
2. Campañas Militares
- 3. Las Campañas de Conquista Militar
El liderazgo militar de Yehoshúa se caracterizó por su estricta obediencia a las instrucciones divinas y el empleo de estrategias audaces:- La caída de Yerijó: Bajo las órdenes de Yehoshúa, el pueblo rodeó la ciudad amurallada durante siete días. Al séptimo día, tras dar siete vueltas y sonar los shofares por parte de los sacerdotes, el pueblo gritó con gran estruendo y las murallas de la ciudad cayeron. La ciudad fue entregada al fuego, pero Yehoshúa perdonó la vida de Rajav la ramera y de su familia por haber protegido a los mensajeros enviados. Asimismo, pronunció una solemne maldición sobre quien intentara reconstruir Yerijó.
- La derrota inicial en el Ay y el pecado de Ajan: Al intentar conquistar el Ay (o Ai), Israel sufrió una vergonzosa derrota donde murieron 36 hombres debido al pecado de Ajan, quien había tomado en secreto botín prohibido de Yerijó. Yehoshúa rasgó sus vestidos y clamó a Hashém. Mediante un sorteo, Yehoshúa identificó al culpable, lo instó a dar gloria a Hashém confesando su falta y finalmente Ajan, su familia y sus posesiones fueron ejecutados en el valle de Ajor.
- La captura del Ay: Tras limpiar el pecado del campamento, Yehoshúa organizó una emboscada exitosa. Al señalar la ciudad extendiendo su lanza (kidón), los soldados ocultos tomaron y quemaron el Ay. Su rey fue capturado vivo y posteriormente colgado. Tras la victoria, Yehoshúa leyó todas las palabras de la Torá ante la congregación reunida.
- El pacto con los Givonim: Engañado por los habitantes de Gibeón (los givonim), quienes simularon venir de tierras lejanas con pan seco y ropas gastadas, Yehoshúa hizo alianza con ellos sin consultar la boca de Hashém. Al descubrir la mentira, respetó el juramento de no matarlos, pero los maldijo destinándolos a ser leñadores y aguadores para el Tabernáculo de Hashém.
- El Milagro del Sol en Gibeón: Ante el ataque de una coalición de cinco reyes amorreos liderados por Adonitzedec, rey de Yerushalaim, Yehoshúa marchó de Guilgal para socorrer a Gibeón. En medio de la batalla, Yehoshúa clamó públicamente a Hashém: "Sol, detente en Gibeón; y tú, Luna, en el valle de Ayalón". Hashém escuchó la voz del hombre, deteniendo los astros casi un día entero para que Israel completara su victoria. Los cinco reyes refugiados en la cueva de Maquedá fueron capturados, humillados y colgados.
- Sometimiento de la Tierra: Yehoshúa guerrea durante mucho tiempo contra los reyes de la región. Extermina a los gigantes (Anakim) de Hebrón, Debir y Anab, dejando sobrevivientes únicamente en Gaza, Gat y Asdod. Logra derrotar a un total de 31 reyes.
III. Reparto de la Tierra, Fin de sus Días y Legado
- Reparto territorial: Al envejecer, Dios le encomienda repartir la tierra que quedaba por poseer entre las tribus. El reparto se realiza por sorteo en Silo, frente a la Tienda de Reunión. Bendice a Caleb ben Yefuné dándole Hebrón como herencia especial.
- Despedida de las tribus orientales: Despidió y bendijo con abundantes riquezas a las tribus de Reuvén, Gad y la media tribu de Menashé, quienes regresaron al otro lado del Yardén tras haber ayudado fielmente en las guerras de conquista.
- Respuesta a los hijos de Yosef: Cuando las tribus de Efraim y Menashé le reclamaron que su territorio era pequeño, Yehoshúa los desafió con sabiduría a talar los bosques de la montaña y conquistar a los cananeos a pesar de sus carros de hierro.
- Su propia herencia: Los hijos de Israel le otorgan a Yehoshúa la ciudad que él mismo solicitó: Timnat-seraj (también llamada Timnat-heres), en el monte de Efraín, donde edifica la ciudad y habita.
- Ciudades de Refugio: Estableció las ciudades de refugio (arei miklat) para proteger a quienes cometieran homicidios involuntarios.
- El Pacto de Siquem: Al final de su vida, reúne a todas las tribus, líderes, jueces y oficiales en Siquem. Les relata la historia de la providencia de Dios desde los tiempos de su ancestro Teraj (padre de Abraham) en el otro lado del río, los exhorta con firmeza a elegir a quién servir y a apartar los dioses extranjeros. Escribe el pacto en el libro de la Ley de Dios y levanta una gran piedra debajo de una encina como testigo de sus promesas.
- Muerte: Yehoshúa muere a los 110 años de edad y es sepultado en los límites de su herencia en Timnat-seraj. El texto bíblico testifica su extraordinario impacto espiritual: Israel sirvió fielmente a Dios durante todos los días de Yehoshúa, y durante todos los días de los ancianos que le sobrevivieron y que habían presenciado las grandes obras que el Señor hizo por Israel.
IV. Aclaración sobre Yehoshúa en los Ketuvim (Escritos)
Es muy importante destacar que en los pasajes de los Ketuvim (específicamente en los libros de Esdras, Nehemías, Hageo y Zacarías), las menciones al nombre Yehoshúa (o su variante Yeshúa) no se refieren al hijo de Nun, sino a Yehoshúa hijo de Josadac, quien fue el Sumo Sacerdote de Israel durante el retorno del exilio babilónico y la reconstrucción del Segundo Templo.