Noaj aprendió de Shet la Torá. Tuvo 3 hijos, y junto a ellos, se salvaron del mavul - el diluvio - por misericordia divina.
Al descender de la Tevá, recibió un precepto extra a los 6 que ya venían cumpliéndose desde Adam haRishón: evitar comer de una carne separada de un animal que aún estaba vivo, ya que previamente, los seres humanos no comían animales (por naturaleza).
Noaj estuvo presente cuando la humanidad volvió a apartarse del Creador con la Torre de Babel, y Abraham era joven, por tanto, fueron contemporaneos por un tiempo. Tanto ambos como sus familias, no participaron en la Torre, y mantuvieron el idioma original, ya que en ese momento fue que Hashem castigó a la humanidad con la diversidad de lenguas, para separarlos, ya que estaban unidos, pero para irse en contra de Dios.
Shalem
El niño que se salvó con un caballo
Un niño vivencia un ataque de una ciudad estado vecina. Un hombre toma las riendas de su asno de carga, adaptado con grandes canastos cubiertos de tela a los costados, en uno de los cuales el niño se esconde, antes de que el hombre parta intentando huir. Le disparan un flechado y cae al suelo; el asno, aterrorizado por los gritos y las llamas, emprende una carrera desbocada, perdiéndose en las afueras de la ciudad para siempre. El niño, invadido por el terror, se acurrucó bajo las mantas en la canasta en la que se escondió y no salió hasta que el animal se había calmado y mucho tiempo ya había pasado. El ruido de la guerra no se oía y el frío le acicalaba los huesos. Solo entonces, se asomó. Estaba en la oscuridad, y a su frente, se veía la luz de una ciudad amurallada.
Salió de su escondite precavido, y de inmediato, lo tomaron por atrás fuertes brazos, le taparon la boca y lo metieron nuevamente en el cajón de carga. Sintió fuertes golpes, y luego notó que su escondite ya no se podía abrir. El animal cargado comenzó a andar de nuevo, hasta que la luz exterior iluminaba dentro de la caja súbitamente, y el ruido de una ciudad pujante por la noche llenaba el espacio.
Levantaron la caja en la que estaba encerrado, y la pusieron sin cuidado en el suelo. El ruido cesó, se escucharon conversaciones inentendibles para el pequeño, y luego, después que la charla terminó y el mercader partió llevándose a su animal, alguien abrió la caja.
Resultó ser un hombre de barba blanca, larga y cuidada, pelo cubierto y mirada triste.
Inmediatamente el niño se asustó, pero el anciano meneó las manos y la cabeza rápidamente, insinuando que no le haría daño. Le dio comida, y acceso a ducha y ropa, y luego un espacio privado para dormir.
El niño no pudo dormir. Sus padres habían muerto, estaba perdido en una ciudad totalmente extraña para él, sin entender el idioma, y no sabía qué pasaría con él mañana.
Al día siguiente, por la mañana, el anciano estaba arrodillado ante una abertura en la piedra que permitía la entrada de la luz solar. Estuvo bastante tiempo allí, y luego de levantarse, vio al niño. Salió por leche de cabra y le dio, junto a pan con queso. Luego de que ambos comieran, salieron a la calle.
Era un mercado pujante, lleno de ruido y gente. El anciano caminó cuesta arriba hasta llegar a un gran complejo. Allí había muchos ancianos y adultos, jóvenes y niños de todas las edades. Me indicó a otros niños, intentando explicar que me acerque a ellos.
Fui con algo de temor, pero no tuve que estar mucho tiempo frente a ellos, ya que otro anciano se acercó a nosotros, me vio y se sorprendió. Pero para mi sorpresa, que fue más que la de él seguro, habló mi propio idioma.
—¿Qué haces aquí hijo, qué fue lo que pasó? —me miró angustiado y me alejó de los demás.
Le comenté todo lo sucedido la noche anterior.
—Con que te rescataron de la carga del mercader, ¿eh? —asintió aun con un ceño arrugado de angustia—. Tranquilo pequeño, estarás con aba Ever, es un buen hombre, uno de los mejores diría yo, en ese aspecto del cielo te han ayudado completamente, ya verás con los años.
“¿Años?” Me dije a mi mismo. “No puede ser. Jamás volveré a mis tierras entonces”.
—Me llamo Namrán. Seré tu maestro de idiomas. Creo que pasarás bastante tiempo conmigo y los otros niños.
Miré a los demás y parecían agradables. No me pareció tan preocupante aquello, incluso, podría jugar con ellos.
Al finalizar la clase, no había entendido absolutamente nada, pero el maestro Namrán se quedó conmigo enseñándome los saludos y palabras básicas de comunicación, al calor del mediodía. Al rato llegó aba Ever, para llevarme.
El portador de la memoria
A pesar de las dificultades, con el paso de los meses aprendí el idioma lo suficiente como para conversar con los compañeros, tanto el hebreo para el estudio, como el idioma local.
De aba Ever me enteré, practicando mi lenguaje, que la ciudad a la que había llegado era el reino de Shalem, una ciudad-estado autosustentable y abierta a mercaderes extranjeros,y mi escuela era la Yeshivá de Shem. Me había salvado de un vendedor de esclavos, y ahora estudiaba en una gran escuela de pensamiento y fe.
La Yeshivá constaba de un salón de plegarias iluminado con antorchas en sus esquinas, y un salón de estudio principal con pergaminos organizados en estantes de madera y lámparas de aceite sobre cada mesa. También contaba con dormitorios, cocinas, áreas para el lavado y un salón solo para la recaudación de ayuda destinada a los necesitados de la región.
Esta mañana, el sol sofocante se levantaba sobre los muros de piedra gigantes. Los vigías se veían a lo lejos como sombras frente al sol. Caminaban por la superficie con lanzas caminando de un lado al otro. La entrada de la ciudad tenía una gran puerta en el muro que era abierta por las mañanas, momento en que comenzaba el día.
Como cada amanecer, mi aba Ever hacia plegaria. Yo también lo acompañaba en mi privacidad, y luego desayunábamos e íbamos a la Yeshivá. Luego, comprábamos en el mercado, y luego ir a dormir, sin antes, por supuesto, hacer la plegaria de la noche.
De a ṕoco aprendía a moverme por la Yeshiva y saber llegar a casa del aba Ever.
Pasaron los meses, y comencé a entender el idioma. Las primeras clases que comprendí fue historia. Me gustaba mucho, porque me permitía practicar la comprensión del idioma. Teníamos un calendario marcado en la yeshiva, y quienes sobresalían, pasaban a niveles de estudio superiores.
Nos contaban muchas historias que fortalecían mi fe, y como aún era pequeño, no salía a las afueras de la ciudad para rezar, pero me apartaba en un aposento dentro de la Yeshiva o en la casa del maestro Ever.
Al salir, mi aba Ever fue por mi, y me llevó a un nuevo complejo. Caminamos por el mercado, y al llegar, me dijo:
– “”Aquí se solucionan los asuntos civiles que podrían conllevar al acusado a morir como castigo incluso”. Asentí.
Me explicó que era el tribunal de pena de muerte, pero que era extremadamente raro matar a alguien.
En lo más alto de la ciudad, había un complejo aún mayor, junto al palacio del rey. “Ellos solucionan asuntos de estado, o del rey o decisiones de guerra. Cosas más globales. También tienen la última palabra ante una indecisión de los tribunales anteriores que vimos.”,
– Creo que entiendo, señor.
Nos volvimos por el mercado, y al lado del tribunal que juzgaba casos de pena de muerte.
Un día, ya con 6 años, y un año de estudio del idioma, llegó un nuevo profesor. Se presentó brevemente y, luego de pedir al Creador larga vida al rey Malki Tzedek, comenzó a hablar de Birkat Hashem, una mitzvá del Creador a toda la humanidad. Consistía en no hablar maledicencias en contra del Creador, y bajo una fórmula específica, pueden caer incluso en pena de muerte.
Cada día el maestro hacía sacrificios en su Bamá personal, y también lo hacía Malki Tzedek en su complejo. Yo por mi parte, cada día mantenía mi sesión de plegarias
Nos contaban historias a mi y otros niños, la historia de la humanidad desde Adam a Noaj.
Solo con estas prácticas y enseñanzas, no quedó rastro en mi para creer en que otros dioses eran dioses, sino solo el Creador.
Uno de esos días, fue que contaron que generaciones anteriores al diluvio, un tal Enosh, quien había muerto hace poco tiempo, cometió el error de decirle a la gente que hay que darle honores a los astros. Años posteriores Enosh vio la consecuencia del error: la idolatria. Con el tiempo, la gente se olvidó totalmente de Hashem, tuviendo que vivir con el peso de su responsabilidad hasta la muerte.
En esas épocas nació Janój, el padre de Metushelaj, quién por impulso divino, procuró traer a la gente al Creador; fue quien enterró a Adam, y finalmente fue llevado por Dios.
Luego, Metushelaj tuvo a Yered y de este nació Nóaj, el padre de Shem, quien vivió la destrucción del mundo junto con su familia, los animales y el gigante Og, quién se hizo esclavo de Nóaj avinu para salvarse.
Y así pasaron un par de años, aprendiendo idiomas, historia y leyes; escuchando de Abraam, un sabio y profeta contemporáneo impresionante, que había descubierto al Creador por si mismo. También estudiábamos aritmética y geometría, y luego con ellas, aprendiendo a contar los tiempos mirando el movimiento de los astros en el cielo; también practicábamos ciertas técnicas de retórica, gramática.
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13 años
Al cumplir los trece años, ya dominaba la lengua madre y la de la ciudad, y a la vez, comencé mis prácticas militares. Allí aprendí a usar varios tipos de jabalinas, lanzas, flechas, y escudos.
En campaña militar, un jovencito de la población donde vivía murió. Fue un accidente imprevisto porque ocurrió una tormenta de arena que les encontró a todos de sorpresa. Solo murió él de todo el grupo, y el encargado del grupo se hizo cargo de los gastos del entierro.
Posteriormente pasé a estudiar formalmente en el grupo de los adultos.
En clases de Dinim, habían 2 profesores. Nos decían:
– Para un caso financiero o civil participan 3 jueces. Antes de iniciar formalmente un juicio civil, la primera obligación de los jueces es preguntar a los litigantes: «¿Desean un juicio o un acuerdo de compromiso?». Si aceptaban el acuerdo, se evitaba el pleito.
– Ok maestros
– para un caso capital (de vida o muerte) 23 jueces. Los jueces se sentaban en un semicírculo para poder verse las caras unos a otros. El acusado y la /víctima se defendían a sí mismos ante los jueces. Los propios jueces asumen el rol de investigar activamente y buscar defensas para el acusado. Un juicio solo se inicia estrictamente de la palabra de al menos un testigo válido. Los testigos deben ser hombres de rectitud moral, no familiares de las partes, ni tener intereses en la causa. Los testigos se presentan de pie ante el tribunal. Los jueces interrogan a cada testigo por separado de forma minuciosa para detectar contradicciones. Si los testimonios presentan inconsistencias en los detalles clave, el testimonio quedaba anulado e inválido inmediatamente.
– Ok maestros, entiendo.
– Y si se demuestra que los testigos mentían para perjudicar al acusado, la corte les aplica a ellos exactamente el mismo castigo que intentaban infligir.
– Ok maestro, y qué más – sonreía atento.
– El acusado o los litigantes se presentan de pie ante los jueces. Tienen derecho a exponer sus argumentos y responder a las acusaciones. En los casos de pena capital, con 23 jueces, el tribunal tiene la obligación halájica de buscar activamente cualquier argumento que pudiera exonerar al acusado. Si un juez encuentra una razón legal válida para declararlo inocente, se debe defender esa postura. No queremos ser asesinos de sangre inocente ¿o si?
– No señor
– Muy bien, hijo. Continuamos: en los casos de pena de muerte habrań tres filas de los alumnos más destacados, en orden de importancia por cercanía de la fila a los jueces están presentes frente a los jueces. Cada una de las tres filas esta compuesta exactamente por 23 alumnos (haciendo un total de 69 estudiantes entre las tres filas); pero están ahí presentes con reglas muy estrictas de conducta:
Si durante un juicio un alumno del público escucha el debate y se le ocurre un argumento legal válido para liberar o absolver al acusado, se le permite hablar. Pero, Si a un alumno se le ocurre un argumento para declarar culpable al acusado, tiene estrictamente prohibido hablar. Solamente los jueces consagrados pueden argumentar en contra del acusado. Si un juez por algún motivo no puede continuar o presentarse a juicio, el primer alumno de la primera fila es promovido para ocupar el puesto de juez, el primero de la segunda fila pasa a la primera, y así sucesivamente.
– Entiendo maestros, pero por qué ese número de estudiantes?
– Cada fila tiene la misma cantidad de integrantes que los miembros necesarios para conformar un Sanedrín Menor o tribunal de causas capitales (23 jueces). Los 23 alumnos de la primera fila (los más avanzados) se sientan directamente frente a los jueces; detrás de ellos se sientan los 23 de la segunda fila, y en la última línea, los 23 de la tercera fila. Si el tribunal necesita promover a un alumno para reemplazar a un juez o completar el tribunal, llaman al primero de la primera fila de 23. Inmediatamente, el primer alumno de la segunda fila pasa a ocupar el lugar vacante en la primera, y el primero de la tercera fila asciende a la segunda, manteniendo siempre la cuenta exacta de 23 alumnos por fila. Para que la tercera fila no se quedara con 22 personas (y el total no bajara a 68), el tribunal hace ingresar de inmediato a un nuevo estudiante calificado desde la Yeshiva para completar la vacante de la tercera fila.
– Ahora si está completamente claro maestro
– Ok, ahora, para absolver a alguien en un caso capital basta una mayoría simple de 1 voto de diferencia entre los jueces. Para condenar, se requiere una mayoría calificada de al menos 2 votos de diferencia. Si el acusado es absuelto, no se puede reabrir el caso en su contra jamás; pero si es condenado y luego surgen nuevas pruebas a su favor, se reabre el juicio inmediatamente para salvarlo.
– Lo he absorbido absolutamente maestros – sonreí alegre.
Fue entonces cuando mis maestros, por primera vez, me permitieron sostener la piedra en mis manos para grabar en ella todo mi aprendizaje,
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Casado
Me casé, y luego me dieron acceso a juzgar. Pasé años en las filas de alumnos presentes en los tribunales, aprendiendo. llegando a ser un hombre maduro.
Mi primer día como estudiante, estuve en la tercera fila de estudiantes. Era un caso de pena de muerte de un hombre que había robado.
En la Yeshivá continué estudiando como ser esposo y padre, pilar de la sociedad.
Uno de esos días, el rey Shem dio aviso de la venida pronta de Abram, y cuando ocurrió, salió de la ciudad, yendo a su encuentro. Nosotros rezamos al respecto. Al volver, nos contó que su sacerdocio continuaría con Abram, debido a un error que cometió.
Lo lindo de todo fue que aún así, se sometió a la escuela de Shem, y envió a su hijo Itzjak, quien llegó a la entrada de la Yeshivá, y fue recibido con gusto.
Nos contó que su padre vivía previamente en Ur Kasdim, bajo el reinado de Nimrod. Eran descendientes de Ever, bisnieto de Shem nuestro maestro, y Ever había vivido la famosa rebelión de la Torre de Babel, pero no había participado en ella, por lo que el Creador le mantuvo su Lashón haKodesh.
El abuelo de Itzjak, Teraj, era ministro y oficial de confianza del rey de Ur, pero Abram su padre, por convicción propia, decidió tomar otro camino espiritual distinto a Teraj:
Nació siendo profetizado por los astrólogos del lugar antes de que nazca, que se iría en contra de la supuesta divinidad de Nimrod, por lo que éste mandó matar todos los niños que nacían ese año (maldad, ya que los astrólogos fueron claros que el bebé venía de Téraj, no de otra linea). Los padres ocultaron el nacimiento, pudiendo ser nacido y criado en una cueva.
Ya de adulto descubrió al Creador y confrontó a su padre, demostrándole que los ídolos son falsos, y destruyéndolos, pero al hacerlo tan públicamente negándose a inclinarse ante Nimrod, terminó en prisión por 10 años.
Luego de eso, incluso Nimrod intentó quemarlo, siendo salvado del fuego por el Creador milagrosamente.
Muchas de estas cosas ya las habíamos escuchado, pero Itzjak continuó, y le agradecimos, ya que la historia era de primera fuente:
– Debido a todas estas dificultades, Teraj decidió dejar los dominios de Nimrod, mudándose a Jaran, pero posteriormente el Creador se manifestó a Abram, y le ordenó migrar aquí, al oeste. Vino a los 75 años, junto a su sobrino Lot, enseñando la fe en el Dios Único por todas las ciudades en el camino y convirtiendo a muchas personas, llegando a Kenáan con muchas personas con él.
– Mi padre Abram es la 10ma generación desde Nóaj, por lo que hay un parentesco bastante cercano con el propio Shem también, y así como hacen aquí, también hacía mi padre: las genealogías las preservamos minuciosamente . Qué bueno que nos hayamos unido familiarmente de nuevo.
Yo solo sonreí, aunque no era de la familia.
– Mi padre sabía perfectamente que Kedarlaomer (rey de Elam) uno de los reyes más poderosos proveniente de la región de Elam al Oeste, descendía del linaje de Shem, pero se había desviado del camino verdadero y era idólatra junto con su pueblo. Pertenecía a una confederación de 4 reyes, entre los que estaba Nimrod, y había sometido a 5 pueblos de Kenaán, entre ellos Sedom y Amora, cobrándoles tributo.
Por lo que en el año 13 de tributo, las 5 ciudades estado se revelan, y los 4 reyes, acabando con ciudades de gigantes y guerreros en el camino, arrasan en su momento la ciudad donde vivía Lot, llevándoselo junto con sus pertenencias.
Og el conocido gigante que sobrevivió con Noaj avinu avisó a Abram, quien fue a rescatar en la noche a Lot, solo con la ayuda de su sirviente Eliezer, lográndolo con éxito.
Abram identificó que en la batalla tras el rescate de Lot habían muerto Kedarlaomer y tres nietos de Shem. Por lo que, al concluir a batalla, Abram conociendo la grandeza espiritual de Shem, temió que por la muerte de sus familiares, lo maldijera. Por ello, Abram decidió ir intencionalmente a Shalem para apaciguar a Shem y aclarar la situación. Por su parte, Shem también estaba al tanto de los hechos y temblaba pensando que Abram lo aborrecería a él por causa del peligro mortal en que sus descendientes malvados habían puesto a Abram. Como ninguno de los dos conocía aún la extraordinaria rectitud personal del otro, el encuentro fue una sorpresa mutua: Shem salió a recibirlo a las afueras de la ciudad ofreciéndole pan y vino para demostrarle que no guardaba rencor alguno, y lo bendijo en Nombre de Hashém. Pero en ese momento, Abram le recriminó que por qué le bendice al siervo antes que al Amo. En base a eso, el Creador continuó el sacerdocio con mi padre. Luego con los años, nací, y al crecer, me envió con ustedes.
Itzjak estuvo como 30 años aproximadamente con nosotros. Contándonos todas las asañas en todos esos años con su padre.
Itzjak nos contó que su padre acostumbraba recibir forasteros. Que desde Ur Kasdim hasta llegar a Eretz Israel, enseñó en cada lugar, atrayendo a gente a la fe original. Nos contó un caso específico que ocurrió ya en tierra santa:
Un grupo venia de Sedom. cubiertos con telas en la cabeza y una túnica delgada blanca.
Mi padre salió a buscarles y les llevó a su tienda con alegría. Estaban sedientos.
Abraham recibía a los viajeros, les servía comida y bebida y, cuando intentaban agradecerle a él, les decía: «¿Acaso comieron de mi comida? Comieron de la comida deHashém, el Amo del Universo. Bendigan y agradezcan a Quien habló y creó el mundo»
- La fórmula de bendición que les enseñaba a recitar tras alimentarse era: «Bendito sea el Dios del universo, de cuya generosidad hemos comido» (Baruj El Olam she-ajalnu mi-shelo)
Con años de gran esfuerzo de estudio, luego de aproximadamente 30 años, Itzjak volvió a su padre.
Luego de un tiempo, nuestro rey Malki Tzedek murió; y luego de años de la muerte de nuestro rey, también llegó a la Yeshivá el hijo de Itzjak, Yaakov, quien se quedó 14 años antes de irse.
No siempre traía la piedra conmigo. Por mucho tiempo se quedaba guardada también en la Yeshivá, ya que las guerras con vecinos que intentaban aacar la ciudad era constante, hasta que un día nos enteramos que Abraham recibió una profecía y un pacto con el Creador, sabiendo por tradición transmitida a Abraham, que el futuro del servicio a Dios vendría de su descendencia. Entendiendo todas las circunstancias, y que Shem dejaría de ser el sacerdote de Dios, finalmente me entregaron la piedra con la misión de protegerla, ya que la ciudad no tendría la misma protección divina que antes.
Desde ese momento, evité las batallas, y me centré en la protección. Guardé todo el recuerdo posible, antes de entregársela formalmente aYaakov, quien la llevó seguro a casa de su padre.