Capítulo Tercero
Lo deseado en este capítulo es explicar la esencia de la intención. Necesita el que intenciona atraer espiritualidad desde los niveles superiores hacia las letras que él menciona, para que pueda hacer volar aquellas letras hasta aquel nivel superior para apresurar su petición. Y la intención es porque el aliento de la boca del hombre no es una cosa vacía como se explicó en las puertas anteriores, sino que ella es espiritualidad que se genera del aliento de la boca del hombre. Y se necesita para aquella espiritualidad fuerza para hacer volar sus peticiones y elevar las letras hasta los niveles deseados por él. Y esta es la esencia de la intención: atraer fuerza para que con aquella fuerza asciendan las letras hacia arriba y se generen en el lugar de la altura del mundo y apresuren su petición.
Sin embargo, es digno saber que no se iguala mencionar los apelativos a la mención del Nombre de Cuatro Letras, aun con que sea en su intención siempre hacia las Existencias (Havayot) como se explicó arriba. Y el asunto es que cuando mencione el hombre el Nombre de Cuatro Letras, entonces es digno que intencione hacia la esencia de las Sefirot y hacia su espiritualidad interna que se hace vestidura hacia la esencia que se extiende desde el Infinito (Ein Sof). Y cuando intencione en los apelativos, entonces representará en su mente hacia una Sefirá en el aspecto de particularidad que hay en la Sefirá, aun estando ella incluida de diez Sefirot aludidas en las cuatro letras del Nombre, y ellas son las ramas de aquella Sefirá como se explicó arriba, aun estando ella unificada en las diez por medio de las diez ramas, porque esta es la ligadura y la unificación de las Sefirot como se explicó en la Puerta de la Esencia y la Conducción. Y aun con que el Nombre de Cuatro Letras lo explicó Rabbí Shimón bar Yojai (la paz sea con él) en una Sefirá conocida, con todo esto aludirá a las diez raíces en general con un despertar particular para aquella Sefirá.
Y además es digno saber que al mencionar un apelativo de los apelativos, es digno que sepamos aquel apelativo a qué aspecto de los aspectos que hay en la Sefirá alude él, como explicamos en la Puerta de los Apelativos y en la Puerta de los Valores de los Apelativos. Y en esto no será difícil la duplicación de palabras en un mismo atributo, porque lo que aludirá este apelativo no lo aludirá este. Y es apropiado concentrar la intención en cada asunto según su propio canal. Después de todo, esta labor está muy cerca de nosotros, en nuestra boca y en nuestro corazón para poder realizarla.
Ahora volveremos a explicar que, al mencionar uno de los nombres que no se borran, debemos concentrar la intención en la generalidad de la Sefirá aludida en él, sin enfocarnos en un aspecto específico de la misma. Esto es así aun cuando tengan una explicación propia, como ya se expuso en la Puerta de los Nombres, sobre cómo incluyen todos los atributos y otros tantos aspectos; después de todo, estos nombres son palacios que resguardan la esencia de las Sefirot, es decir, los nombres mencionados antes, que corresponden al nombre YHVH presente en cada una de las Sefirot.
Por lo tanto, al mencionar el Nombre de Cuatro Letras en sí mismo, el cual a veces alude a una Sefirá específica, la intención debe dirigirse ciertamente hacia la esencia de la interioridad de las Sefirot, aunque esto ocurre en muy raras ocasiones. En cambio, cuando mencionamos un nombre de los que no se borran, la intención se enfoca en que este funciona como un palacio hacia la esencia interna (las Havayot o Existencias ya descritas), pero abarcando la generalidad de la Sefirá. Y cuando mencionamos un apelativo de los apelativos, la intención se dirige concretamente al aspecto de las distinciones de cada Sefirá, según lo que determine dicho apelativo. Esto es lo que corresponde al valor de la particularidad de las palabras.
Sin embargo, durante toda la oración es necesario intencionar la voz (kol) en Tiféret y la palabra (dibbur), que es la articulación de los vocablos, en Maljut, unificando así YHVH y ADONÁY. Puesto que uno emite la voz y la palabra de manera conjunta, el resultado es que la mente siempre estará dirigida hacia este Nombre: י א ה ד ו נ ה י (el nombre entrelazado de YHVH y ADONAY), el cual alude directamente a la unificación. De este modo, cada vez que se desee realizar la unificación, se debe meditar en este Nombre.
Y además intencionará que la voz y la palabra están incluidas de fuego, agua y aire, que son Guedulá, Guevurá y Tiféret, por medio de los cuales es la unificación, como es sabido que la voz sale compuesta de fuego, agua y aire, como está explicado en los Valores de los Apelativos. Y puesto que la intención de la unificación en la oración es hacia el Nombre de la unificación, no vendrá a manos de pecado.
Y es digno intencionar en cada nombre de los nombres del Nombre de Cuatro Letras hacia el Nombre de Doce (Letras) que se explicó en la Puerta de las Particularidades de los Nombres. Además es digno que intencione en su oración en qué atributo de las oraciones está él en este momento—si Shajarit (matutino), si Minjá (vespertino), si Arvit (nocturno)—y en ese mismo atributo serán todas sus intenciones según su hora, es decir, antes de su oración.
Y hay además cuántos y cuántos detalles los cuales se explican en los asuntos de la oración, que no es digno elevarlos por escrito aquí debido a su largura, y además que no se adscriben aquí, y vendrán en un libro por sí mismo si decretare el Nombre en las vidas.
Y he aquí que se completó este capítulo, y se incluyó esta puerta, y se perfeccionó este libro, ¡alabanza a Dios, bendito sea Él, y agradecimientos a Su Nombre grande y sagrado, bendito sea Él!