La Misión de Bigotes
Bigotes era un gato negro con calcetines blancos en las patas. Bigotes tenía un problema: deseaba visitar la Luna. Él pensaba que la Luna era un plato gigante de leche fresca que flotaba en el cielo.
Todas las noches, Bigotes se subía al techo más alto e intentaba saltar para alcanzarla. ¡Boing, boing! Pero la Luna siempre estaba demasiado lejos.
Una noche, llovió mucho y quedó un charco grande en el patio. Bigotes bajó y vio que la Luna había "caído" en el agua.
—¡Por fin! —pensó.
Se acercó despacito y empezó a beber del charco. Lap, lap, lap. El agua estaba fresca y rica. Bigotes se fue a dormir con la barriga llena y feliz, pensando que se había bebido un pedacito de luna.