El relato de la esposa de Rav, que invertía sus palabras
Unos pocos sabios fueron probados con mujeres que no eran dignas, tal como hablaron acerca de Rav (Yevamot 63), cuya esposa gobernaba sobre él y contravenía sus palabras: si él le decía «cocina lentejas», ella cocinaba guisantes; de este modo, en todas sus palabras ella hacía lo contrario.
Y cuando creció su hijo rabí Jiyá y vio la discordia de su madre con su padre, en todo lo que él le mandaba, él le decía a su madre: «Así dijo mi padre, que le cocines guisantes», y ella cocinaba lentejas tal como Rav había mandado; él invertía todas las palabras de su padre para su madre, para que ella cumpliera la voluntad de su esposo —sabiendo que ella no tenía la intención de cumplir la voluntad de su esposo—.
Y aconteció un día que Rav le dijo a su hijo: «Hijo mío, alaba al Creador, pues veo que la intención de tu madre ha regresado para cumplir mis mandamientos y mi voluntad».
Y le dijo rabí Jiyá su hijo: «Por tu vida y por la vida de tu cabeza, no es así la cosa, pues yo altero tus palabras para mi madre y hago lo contrario de tus palabras, y así te llega lo que mandas conforme a tu voluntad».
Y le dijo su padre: «Buena es tu inteligencia, y me he alegrado muchísimo con tu sabiduría; y así dijeron los refraneros: "De tus lomos saldrá quien te enseñará cosas y asuntos que no sabes". Pero abstente de volver a hacer algo así, para que no acostumbres tu lengua a palabras falsas, tal como está dicho: «Enseñaron su lengua a hablar mentira», etc.