El relato del niño cautivo que fue rescatado gracias al rollo de Génesis
Relato (Or Zarúa, parte 1, cap. 17) de cierto hombre que tenía un hijo único, y creció el muchacho y fue destetado, y era de edad de tres años, y le escribió un rollo de Génesis y lo puso en la casa de estudio para leer.
Y aconteció un día que vinieron sitiadores sobre la ciudad, y cautivaron al muchacho entre los cautivos, y un libro de la Torá en su mano; y después de llevarlo a la provincia del rey, lo encarcelaron en la prisión y pusieron su libro en la casa del rey.
Y aconteció una noche que huyó el sueño del rey, y dijo que trajeran sus libros y que leyesen delante de él, y halló el libro del muchacho entre ellos, y ninguno de ellos sabía leer en él. Y mandó el rey y trajeron al muchacho delante de él, y pusieron en su seno el libro. Y cuando lo vio, lloró con gran llanto.
Y le dijo el rey: «No temas, hijo mío, ¿por qué lloras?».
Y respondió el muchacho y dijo al rey: «No tengo yo temor de ti, sino de Aquel que dijo y fue el mundo».
Y le dijo el rey: «¿Podrás saber qué está escrito en este libro?».
Y le dijo: «Sí».
Y dijo: «Lee delante de mí».
Y leyó desde Bereshit [Génesis] hasta Vayjolú [Y fueron acabados], y lo interpretó con una interpretación hermosa. Y se sentó el rey sobre el lecho y dijo: «Bendito sea el Dios de los cielos y de la tierra».
Y mandó el rey vestir al muchacho y lo sentaron delante de él, y le dijo: «¿De quién eres hijo?».
Y dijo: «Hijo de fulano, y era hijo único de mi padre y de mi madre, y me cautivaron de la mano de mi maestro ante el cual yo estaba aprendiendo en este libro que hizo para mí mi padre. Pues yo sé los gemidos de mi padre y de mi madre, y el llanto de ellos y su gemido por mí».
Y le dijo el rey: «Ciertamente supe que por tu causa huyó mi sueño esta noche. Y ahora, no temas, pues yo mandaré que te lleven a tu padre».
Y aconteció por la mañana que mandó el rey montarlo [en una cabalgadura] y darle muchos regalos, y enviarlo a su ciudad, y así lo hicieron.
Y llegó a la casa de su padre con gran honor, y les contó todo su hecho, y bendijeron y alabaron al Señor, el Salvador y el que responde en la tribulación a los amargados de alma, porque engrandeció el hacer con ellos y con su único conforme a esta gran misericordia. Y fue una buena causa de parte del Santo, bendito sea Él, que le enseñaran al muchacho primero el rollo de Génesis, para ser librado de la mano de sus captores, pues nuestra costumbre es enseñar al niño primeramente el libro de Levítico.