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52. Jibur Yafé Mehayeshuá - El relato de [Rabí] Yehoshuá ben Leví, que entró al jardín del Edén en su vida


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El relato de [Rabí] Yehoshuá ben Leví, que entró al jardín del Edén en su vida

Dijeron nuestros sabios, de su memoria bendita (Ketubot 104), que Rabí Yehoshuá ben Leví era un justo íntegro, y cuando llegó su tiempo de partir del mundo, le dijo el Santo, bendito sea Él, al ángel de la muerte: «Hazle todo lo que te pida». Fue hacia él y le dijo: «Ha llegado tu tiempo de partir del mundo, sino que toda cosa que pidas de mí, lo haré por ti».

Cuando oyó Rabí Yehoshuá así, le dijo: «Pido de ti que me muestres mi lugar en el jardín del Edén».

Le dijo: «Ve conmigo y te lo mostraré».

Le dijo Rabí Yehoshuá: «Dame tu espada para que no me aterrorices con ella».

En seguida le dio la espada, y fueron ambos hasta que llegaron a los muros del jardín del Edén. Y cuando llegaron a los muros del jardín del Edén fuera del muro, tomó el ángel de la muerte a Rabí Yehoshuá, y lo levantó y lo puso sobre el muro del jardín del Edén.

Le dijo: «Ve tu lugar en el jardín».

Saltó Rabí Yehoshuá ben Leví del muro, y cayó en el jardín del Edén, y agarró el ángel el faldón de su manto.

Le dijo: «Sal de ahí».

Juró Rabí Yehoshuá en el Nombre de que no sale de ahí. Y no había permiso para el ángel de entrar allí.

Dijeron los ángeles ministradores delante del Santo, bendito sea Él: «Dueño de los mundos, mira lo que hizo ben Leví por la fuerza, tomó su porción en el jardín del Edén».

Le dijo el Santo, bendito sea Él: «Id y examinad si juró antes de eso y anulaba su juramento, también él lo anulará».

Y salieron y examinaron y dijeron: «En todos sus días jamás transgredió su juramento».

Les dijo el Santo, bendito sea Él: «Si es así, no saldrá de allí».

Cuando vio el ángel de la muerte que no podía sacarlo, le dijo: «Dame la espada». Y no quería Rabí Yehoshuá dársela. Hasta que salió una voz celestial y dijo: «Dale el cuchillo que es necesario para las criaturas».

Le dijo Rabí Yehoshuá: « Júrame que no la mostrarás a las criaturas a la hora en que tomas el alma de un hombre». Pues al principio, en todo lugar que lo hallaba lo degollaba a los ojos de todos, y aun en el seno de su madre. Y en aquella hora le juró y se la dio.

Y comenzó Elías a proclamar delante de Rabí Yehoshuá y a decir a los justos: «Dejad lugar para bar Leví».

Fue y lo halló Rabí Shimón bar Yojai, que estaba sentado sobre trece doseles de los justos.

Le dijo: «¿Eres tú bar Leví?».

Le dijo: «Sí».

Le dijo: «¿Viste el arco [iris] en tus días?».

Le dijo él: «Sí».

Le dijo: «Si es así, no eres bar Leví». Y no era el asunto así, pues no fue visto el arco en sus días. ¿Y por qué le dijo que fue visto?, para que no albergase bondad [vanidad] para consigo mismo. ¿Y por qué le preguntó por el arco?, porque él es señal de pacto entre el Santo, bendito sea Él, y entre la tierra, y todo tiempo que es visto el arco, el Santo se apiada de su mundo, y todo tiempo que hay un justo en el mundo el mundo no necesita el arco, pues a causa de un justo el mundo se mantiene, como se dice: «Y el justo es el cimiento del mundo» [Proverbios 10:25]; por tanto, le preguntó por el arco.

Fue el ángel de la muerte a Rabbán Gamliel y le dijo: «Así y así me hizo Rib"l [Rabí Yehoshuá ben Leví]».

Le dijo Rabbán Gamliel: «Bien te hizo, sino ve y te enviaré a él, y dile: "Por favor de ti, que busques en el jardín del Edén todo él, y el Gehena y sus tesoros, y escríbelos, y envíalos a mí, si hay cutitas en el jardín del Edén y de los hijos de Israel en su Gehena"». Fue el ángel de la muerte, y le dijo [a] Rabí Yehoshuá: «Así haré».

Fue Rabí Yehoshuá y buscó en el jardín del Edén todo él, y vio todo y el bien atesorado para los justos en el mundo venidero. Y pasó por las puertas del Gehena, y vio todo lo que hay en él. Y después regresó Rabí Yehoshuá ben Leví al jardín del Edén, y escribió las cosas, y las envió a Rabbán Gamliel y a los ancianos de Israel, y les hizo saber todo lo que vio en el jardín del Edén y en el Gehena.

El Lugar, en Sus piedades, nos libre del juicio del Gehena y nos dé una porción para el mundo venidero con los justos y los piadosos. Amén.


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