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Cuento infantil "El Jardín de las Diferentes Flores"


El Jardín de las Diferentes Flores

Por Erwin Gatica


En un jardín muy especial, cuidado por un jardinero sabio llamado Elí, crecían todo tipo de flores: rosas rojas, margaritas blancas, tulipanes amarillos y muchas más.

Cada flor era única y hermosa a su manera.

Un día, las flores empezaron a discutir.

La rosa roja, muy orgullosa de su color intenso, decía: "¡Yo soy la más importante!

Todas las demás deberían ser rojas como yo".

La margarita blanca, con su sencillez, respondía: "¡No!

La pureza del blanco es la verdadera belleza.

Todas deberían ser blancas".

El tulipán amarillo, alegre y brillante, exclamaba: "¡Tonterías!

El amarillo es el color de la alegría.

¡Todas a ser amarillas!".

El jardinero Elí escuchó la discusión con una sonrisa amable.

Se acercó a las flores y les dijo: "Queridas flores, ¿no se dan cuenta de algo muy importante?

Este jardín es hermoso precisamente por el complemento de todos los colores.

¿Que sería del jardín con un solo color?

Entonces, Elí les contó una parábola: "Así como en el jardín, también en el mundo, Dios creó a cada persona diferente.

Algunas son altas, otras bajas; algunas son fuertes, otras más delicadas; algunas son sabias en letras, otras en el corazón.

Cada uno de nosotros tiene talentos y cualidades únicas, como ustedes tienen colores y formas distintas".

Debemos tratar a todos con equidad y justicia, sin importar nuestras diferencias.

Así como yo cuido cada tipo de flor según sus necesidades – a la rosa le doy más sol, al tulipán más agua – así debemos reconocer y valorar las necesidades y los talentos de cada persona".

Elí continuó: "Imagina si solo hubiera rosas rojas.

¿Dónde estaría la alegría de ver una margarita blanca o la energía de un tulipán amarillo?

Cada uno de ustedes aporta algo especial al jardín.

De la misma manera, cada persona puede aportar algo valioso al mundo".

Las flores entendieron la lección.

Aprendieron que la verdadera equidad no significa que todos sean iguales, sino que cada uno sea valorado y tratado con justicia, reconociendo sus diferencias y sus necesidades únicas.


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