Tito el Osito
Por Mirtha Mongelós
Tito era un osito muy juguetón.
Le encantaba salir a saltar en los charcos después de la lluvia.
Un día, Tito se levantó y vio que el cielo estaba gris y grandes gotas de agua caían del cielo.
Al principio se alegró inmensamente, pero pasaban las horas y la lluvia no paraba.
—¡No! —gritó Tito, cruzando sus bracitos peludos—.
¡Yo quería jugar afuera!
¡Quiero que pare de llover!
Mamá Osa se acercó y abrazó a Tito. —Cariño, sé que quieres jugar afuera, pero no podemos controlar la lluvia.
El cielo a veces riega las plantas y los árboles, y eso está bien.
Tito hizo un puchero.
—¿Entonces no podemos hacer nada divertido?
—¡Claro que sí! —dijo Mamá Osa con una sonrisa—.
No podemos controlar la lluvia, pero podemos controlar lo que hacemos adentro.
Podemos leer un cuento muy bonito, dibujar con crayones de colores, o construir una torre muy alta con nuestros bloques.
¿Qué te parece?
Tito lo pensó un momento y su carita se iluminó.
—¡Podemos construir una torre tan alta que toque las nubes grises!Y así, Tito aprendió que aunque hay cosas que no podemos cambiar, siempre podemos elegir cómo sentirnos y qué hacer con lo que sí podemos controlar.
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